Cuando volvíamos de la cafetería Micalet me enseñó una hoja donde ponía que se había celebrado en España el primer campeonato de Aeropress, organizado por Barista Kim.
Una vez en casa, me enseñó un artilugio que parecía una jeringuilla gigante: El aeropress.
Dijo – Esta cafetera se llama Aeropress. Fue inventado en 2005 por Alan Adler. Y además, traigo 3 paquetitos con café recién molido que me ha dado Josep para que practique.
Entramos en la cocina y empezó a reunir todo lo que necesitaba, mirando en su tablet donde había anotado una lista con todo lo que necesitaba para hacer un café con este artilugio:
• Un Aeropress
• 18 gramos de café recién molido (1 g por cada 16 ml de agua).
• 300 ml de agua fresca filtrada con una Jarra BWT
• Recipiente para calentar el agua
• Papel de filtro
• Cronómetro
Daba la impresión que era un científico que iba a realizar un experimento.
Cogió agua del grifo y la filtró con la jarra BWT de casa. La puso a hervir.
– Papá, un vez hierva se deja un minuto para que descienda a la temperatura óptima de 88-96 ºC.
Mientras, abrió el Aeropress y colocó un filtro, volvió a cerrar el Aeropress y puso una taza debajo.
– Ahora empapo el filtro con unos 40 ml de agua para limpiarlo y quitarle los sabores del papel. Y al mismo tiempo el agua que cae en la taza, sirve para calentarla.
Luego retiró la taza, la vació del agua que había servido para calentarla y la volvió a poner debajo del Aeropress.
Yo miraba con expectación a esta especie de científico loco en que parecía haberse convertido mi hijo.
– El siguiente paso es verter 18 g de café dentro del Aeropress. Voy a usar un auténtico café de especialidad que me ha dado Josep. Es un café arábica de México que se llama Estancia, elaborado por uno de los tostadores que más cuidan el café en México y con una puntuación SCAA de 89 . Un lujo, papá.
Ya había conseguido que deseara tomar ese café nada más lo filtrara.
Mirándome y con movimientos teatrales, coge el recipiente donde había calentado el agua y dice – Ahora ante ustedes, el artista va a elaborar su obra de arte.
– Papá cuando empiece a verter el agua, pon en marcha el cronometro de tu reloj y cuando llegue a 1 minuto me avisas.
Me quité el reloj y puse el cronómetro a cero, esperando que comenzara a verter el agua.
Empezó a verter el agua y yo activé el cronómetro.
– Primero voy a verter un poco de agua para hacer una pre-infusión durante unos 20 s -avísame también-
Le avisé al transcurrir los 20 s y luego completó hasta la marca de los 300 ml.
A continuación, removió el café infusionado con una cuchara.
Tengo que reconocer que resultaba emocionante este paso de verter el agua caliente.
Tras transcurrir 1 minuto le avisé.
– El artista está ahora en peligro- dijo.
Colocó el émbolo y empezó a bajarlo presionando hacia abajo con una naturalidad que me dejó pasmado, pues yo tenía los nervios a flor de piel.
El café empezó a caer en la taza y una vez llena me sirvió un café en una taza y me la pasó.
– Papá ahora puedes degustar mi obra de arte.
La probé y disfruté de un café maravilloso, dulce, con muchos matices y completamente diferente al café espresso que yo estaba acostumbrado. Era como un “té” pero de café, suave y dulce.
No me quedó más remedio que felicitarlo.
Muy ufano, me dijo – ahora probaré con los otros dos paquetitos de café, pero variando en uno, la presión que hago sobre el émbolo y en otro, el tiempo de infusión del café a ver si el resultado cambia.
Le sonreí y le dejé limpiando el Aeropress, mientras yo me iba a comenzar mi cuarta novela policíaca de John Verdon “No confíes en Peter Pan”.
En tu casa, aparte de para bebértelo, ¿te has planteado usar el café para hacer postres, combinados, refrescos…?
¿Has tomado alguna vez café de filtro?, ¿qué te ha parecido?
El conocimiento sin pasión por explicarlo, por compartirlo, es una moda vacía. El conocimiento sin humildad, produce rechazo.
El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
café miel, un dueto de ensueño.
El café miel con una ramita de canela es un café perfecto para la media tarde o para después de cenar. Además del exquisito sabor que le aporta la miel es mucho más saludable a la hora endulzar nuestro café.
Ingredientes:
1 cápsula o monodosis de café.
media ramita de canela
miel
Después de haber repasado la historia cafetera en el mundo y haber visto algunas de las cafeteras históricas como la Caféolette, la cafetera de porcelana, la Melitta y la cafetera Chemex hoy profundizaremos en cafeteras utilizadas en algunos países árabes y asiáticos.
Cafetera Ibrik
En Turquía ya se tomaba café desde el siglo XVI, de hecho los turcos fueron quienes lo introdujeron en Europa, donde al principio también se preparaba de esta misma manera.
El café turco, su preparación y manera de servirlo fue nombrado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Cada día millones de personas se despiertan con esta bebida que les aporta energía y les mantiene alerta y despiertos, además de darles multitud de beneficios a su cuerpo y su mente. A veces, con las prisas, viene fenomenal un café para llevar.
AeroPress: Café filtro, otra manera de hacer café
Cuando volvíamos de la cafetería Micalet me enseñó una hoja donde ponía que se había celebrado en España el primer campeonato de Aeropress, organizado por Barista Kim.
Una vez en casa, me enseñó un artilugio que parecía una jeringuilla gigante: El aeropress.
Dijo – Esta cafetera se llama Aeropress. Fue inventado en 2005 por Alan Adler. Y además, traigo 3 paquetitos con café recién molido que me ha dado Josep para que practique.
Entramos en la cocina y empezó a reunir todo lo que necesitaba, mirando en su tablet donde había anotado una lista con todo lo que necesitaba para hacer un café con este artilugio:
• Un Aeropress
• 18 gramos de café recién molido (1 g por cada 16 ml de agua).
• 300 ml de agua fresca filtrada con una Jarra BWT
• Recipiente para calentar el agua
• Papel de filtro
• Cronómetro
Daba la impresión que era un científico que iba a realizar un experimento.
Cogió agua del grifo y la filtró con la jarra BWT de casa. La puso a hervir.
– Papá, un vez hierva se deja un minuto para que descienda a la temperatura óptima de 88-96 ºC.
Mientras, abrió el Aeropress y colocó un filtro, volvió a cerrar el Aeropress y puso una taza debajo.
– Ahora empapo el filtro con unos 40 ml de agua para limpiarlo y quitarle los sabores del papel. Y al mismo tiempo el agua que cae en la taza, sirve para calentarla.
Luego retiró la taza, la vació del agua que había servido para calentarla y la volvió a poner debajo del Aeropress.
Yo miraba con expectación a esta especie de científico loco en que parecía haberse convertido mi hijo.
– El siguiente paso es verter 18 g de café dentro del Aeropress. Voy a usar un auténtico café de especialidad que me ha dado Josep. Es un café arábica de México que se llama Estancia, elaborado por uno de los tostadores que más cuidan el café en México y con una puntuación SCAA de 89 . Un lujo, papá.
Ya había conseguido que deseara tomar ese café nada más lo filtrara.
Mirándome y con movimientos teatrales, coge el recipiente donde había calentado el agua y dice – Ahora ante ustedes, el artista va a elaborar su obra de arte.
– Papá cuando empiece a verter el agua, pon en marcha el cronometro de tu reloj y cuando llegue a 1 minuto me avisas.
Me quité el reloj y puse el cronómetro a cero, esperando que comenzara a verter el agua.
Empezó a verter el agua y yo activé el cronómetro.
– Primero voy a verter un poco de agua para hacer una pre-infusión durante unos 20 s -avísame también-
Le avisé al transcurrir los 20 s y luego completó hasta la marca de los 300 ml.
A continuación, removió el café infusionado con una cuchara.
Tengo que reconocer que resultaba emocionante este paso de verter el agua caliente.
Tras transcurrir 1 minuto le avisé.
– El artista está ahora en peligro- dijo.
Colocó el émbolo y empezó a bajarlo presionando hacia abajo con una naturalidad que me dejó pasmado, pues yo tenía los nervios a flor de piel.
El café empezó a caer en la taza y una vez llena me sirvió un café en una taza y me la pasó.
– Papá ahora puedes degustar mi obra de arte.
La probé y disfruté de un café maravilloso, dulce, con muchos matices y completamente diferente al café espresso que yo estaba acostumbrado. Era como un “té” pero de café, suave y dulce.
No me quedó más remedio que felicitarlo.
Muy ufano, me dijo – ahora probaré con los otros dos paquetitos de café, pero variando en uno, la presión que hago sobre el émbolo y en otro, el tiempo de infusión del café a ver si el resultado cambia.
Le sonreí y le dejé limpiando el Aeropress, mientras yo me iba a comenzar mi cuarta novela policíaca de John Verdon “No confíes en Peter Pan”.
En tu casa, aparte de para bebértelo, ¿te has planteado usar el café para hacer postres, combinados, refrescos…?
¿Has tomado alguna vez café de filtro?, ¿qué te ha parecido?
El conocimiento sin pasión por explicarlo, por compartirlo, es una moda vacía. El conocimiento sin humildad, produce rechazo.
Continuará…
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El fruto del cafeto es conocido también como “drupa”, dentro del fruto existen dos cavidades, que contienen cada una un grano de forma oval y aplastado por una de sus caras. Estos granos están recubiertos por dos capas muy finas, que se retiran antes del tostado. Después de la recolección, el café crudo se tuesta. Con el tueste, el café exhala su aroma, muestra sus sabores e intensifica su color. El tueste permite que el café se pueda infusionar (imposible con el café verde) y además facilita la molienda posterior. Dependiendo del tiempo que dure este proceso, el color del café puede variar de un color pálido a un marrón oscuro, y el sabor varía desde un poco ácido, delicado y ligero hasta un punto amargo e incluso sabores tostados, si el tueste ha sido excesivo.
Café miel de Sueca Expres Café & cápsulas caffitaly
café miel, un dueto de ensueño.
El café miel con una ramita de canela es un café perfecto para la media tarde o para después de cenar. Además del exquisito sabor que le aporta la miel es mucho más saludable a la hora endulzar nuestro café.
Ingredientes:
1 cápsula o monodosis de café.
media ramita de canela
miel
La historia cafetera II: un genial invento
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En Turquía ya se tomaba café desde el siglo XVI, de hecho los turcos fueron quienes lo introdujeron en Europa, donde al principio también se preparaba de esta misma manera.
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