Agua Cafe, una pareja que no admite divorcio.

Después de unas semanas sin venir a la cafetería, pues tenía exámenes, Micalet me acompañó un sábado.
Nada más llegar, Josep hizo una seña a una preciosa chica rubia y sonriente. Se nos acercó y dándonos dos besos a cada uno, nos dijo
– Hola, soy María, la hija de Josep. Vosotros debéis ser Miquel y Micalet. Mi padre me ha hablado mucho de vosotros y me ha dicho que Micalet es un entusiasta del café.

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